La tierra del fuego. Sylvia Iparraguirre. 1998.

Esta fascinante novela transcurre en las tierras remotas y heladas del sur de la Patagonia argentina,  más precisamente los canales fueguinos que llevan al Cabo de Hornos. Ya entramos en tierras de mitos y leyendas, barridas por los vientos helados de la Antártida. El paisaje es de cuentos, con sus bahías, sus bosques, sus playas, etc.

Allí, en medio de la naturaleza indómita, viven los yámanas, los antiguos habitantes del mar que rodea la Tierra del Fuego. Una orden religiosa inglesa llega hasta estos hombres del mar para llevarles su cultura, su lengua y su religión. Considerándolos salvajes, sin cultura, una especie de "tabula rasa" que hay que evangelizar. 

Para lograr este objetivo, el capitán, dependiente del almirantazgo inglés, llamado Robert Fitz Roy, hombre respetado, marino de larga trayectoria, se lanza a los sures helados en su barco, el H.M.S. Beagle, perteneciente a la corona inglesa. 

Este intrépido capitán decide llevarse 4 nativos para educarlos, vestirlos, enseñarles las bondades de la civilización inglesa. La idea era devolverlos a su tierra y que ellos sean un nexo entre los misioneros y yámanas.  Los 4 yámanas, son llevados de vuelta a su tierra y se les obsequia todo tipo de enseres, tales como palas, sogas, espejos, ollas, para que propaguen la cultura y la civilización entre sus pares.

Cuatro años más tarde, el capitán vuelve acompañado de un joven biólogo y naturalista, (Charles Darwin) y se decepcionan a ver que el plan ha fracasado, que los 4 nativos están desnudos, y casi olvidaron el idioma inglés que les habían enseñado como vehículo cultural.

Años más tarde, sucede una terrible masacre en las tierras donde la misión a cargo reverendo Despard quería asentarse y el único que vive para contarlo es el cocinero Albert Coles. Se culpa inmediatamente al pueblo yámana de haber atacado a los misioneros. 

Esta novela es maravillosa. La historia es real y transcurre en los años 1830-34. Aunque su tema central nos lleva a pensar en el poema "La carga del hombre blanco" (The white man's burden) de Rudyard Kipling, escrito en 1897 para el jubileo de diamantes de la reina Victoria. La misma mirada racista, eurocéntrica e imperialista que predomina en el siglo XIX con respecto a los pueblos originarios de cualquier lugar del mundo y el imperio inglés que estaba en pleno apogeo.

Una novela imperdible para comprender muchas cosas, desde la toponimia de la tierra del fuego y la Patagonia hasta la forma de borrar nuestras raíces indígenas y nativas. Estas empresas increíbles, llevadas a cabo por hombres y mujeres tan lejos de sus lugares de origen, en lugares lejanos e inhóspitos. Tanta riqueza cultural perdida en estos "experimentos civilizadores".

Reseñamos en este blog "La orfandad" de la misma autora.

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