Son tres historias, tres voces, tres mujeres. Jóvenes adolescentes que van a buscar su futuro a París, a Lyon, buscan su destino en las grandes ciudades francesas. En medio de la soledad y del desconcierto.
La primera va de Lyon a París a buscar trabajo. No conoce a nadie en la gran ciudad y la soledad es profunda. Como en otras historias de Modiano la ausencia de familia, o de los padres, principalmente hace que estos seres huérfanos vayan a tientas buscando un grupo humano al cual pertenecer. Es así como caen con hombres dudosos, sectas, cualquier grupo que los cobije, que los guie, que los proteja de alguna extraña manera.
La segunda chica ha pasado su vida en un internado en Annecy. Luego encuentra trabajo en un hotel de lujo, junto a una anciana y su perro, como dama de compañía. Un trabajo fácil y sin riesgos. Pero un día esta dama desaparece, dejando de nuevo a la joven desamparada. Luego da con una familia adinerada que la contrata como niñera de sus hijos. Pero, en este trabajo, hay una situación de acoso sexual que termina en tragedia. También en esta historia, hay un personaje oculto y misterioso que es el padre de la protagonista, del cual solo tiene fotos viejas, un arma cargada y la habilidad hereditaria para disparar.
La tercera joven habla de un exnovio llamado René, del cual solo queda una fotografía, que se pierde a lo largo de la historia. La chica queda tan sola, que entra en un café, donde entabla amistad con un profesor de filosofía, el hombre parece bueno, un cura, un padre. Finalmente, la invita a participar de un "grupo" que parece ser una especie de secta. La joven está tan sola, que el simple hecho de que alguien la escucha y le preste unos minutos de atención bastan para que confíe en ellos. Se sienta contenida, acompañada. Sobre todo por la mujer que dirige "el grupo".
La soledad y el anonimato de las grandes ciudades, el cambio drástico de las jóvenes que pasan de la adolescencia a la adultez, solitarias, incomprendidas, la incertidumbre del mundo adulto, son situaciones universales en las que cualquier persona puede verse identificada. Cuando el profesor de filosofía, en el café, le pregunta a la joven protagonista, que hace todo el día, ella responde con esta frase: me preocupo, busco trabajo! Un paso iniciático a la vida adulta. Una soledad que se ve y se siente a través de la joven protagonista.
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