El espía que surgió del frío. Jhon Le Carré. 1963

Jhon Le Carré es un consagrado maestro del suspenso y las aventuras. Nunca nos decepciona. Un autor de culto para los que amamos las novelas de espías, de detectives, de misterios y aventuras.

Tal como el título lo indica, la novela transcurre en un escenario frío, gris, un invierno interminable. Son los primeros años del muro de Berlín, Alec Leamas ha pasado unos meses en la cárcel, al salir, se da cuenta de que lo siguen. Se encamina a una reunión con sus excompañeros del servicio secreto para empezar la última y más importante misión antes de su retiro. 

Por medio de una agencia de empleo, consigue un trabajo, como ayudante en una biblioteca, y ahí conoce a Liz, con quien empezará una amistad. Ella es un militante activa del partido socialista, pero a la vez es una joven idealista, ingenua y sencilla que comete el error de enamorarse de Alec.

A partir de ahora comienza la acción, Alec va a Holanda y luego a la Alemania Oriental, donde se ve envuelto en los laberintos grises e interminables de un país socialista, donde persiste el clima del comienzo, el frío gris de piedras y muros. Una serie de situaciones encadenadas lo llevarán a una trampa, a un calabozo, y a un juicio para desenmascarar a un traidor, en todo momento el traidor puede ser él, su jefe, su compañero, la historia va girando y todos son sospechosos. En el juicio, casi al final de la novela, aparece Liz ... Y de nuevo un giro inesperado reubica a los personajes, los que parecían malos, ahora son buenos y los buenos son los traidores. Cuando finalmente parece que Alec será ejecutado, vuelve a dar un giro la historia y todo resulta orquestado y organizado por el servicio de inteligencia británico para salvar a uno de sus mejores espías en Alemania, un hombre importante que no pueden darse el lujo de perder, el despiadado Herr Mundt, protegido del servicio secreto inglés, a pesar de todas las pruebas que hay en su contra. Pero, el que descubre algunas de estas pruebas y que empieza a sospechar es un subordinado de Mundt, es un observador y suspicaz judío llamado Fieldler.

Luego del juicio, donde aparentemente cae la máscara de cada implicado y los testigos prestan su declaración, aparece Liz como testigo, contra Alec, sin saberlo, parece que ella, inocentemente, lo envía a una ejecución segura. Otra vez el escenario de paredes grises, de lluvia y de frío, ahora deben cruzar y aquí va a definirse el final de la historia, la suerte de ambos personajes, Alec y Liz.

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El espía perfecto. John Le Carré. 1986

Otra apasionante novela sobre el mundo de los espías. Esta vez el protagonista está oculto y no va detrás de un enemigo sino detras de su pr...